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Las claves
Yolanda Díaz se encamina al fracaso en su aspiración de ser nombrada directora general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para el periodo 2027-2032. Las grandes confederaciones internacionales de empresarios (IOE) y de sindicatos (ITUC) han decidido respaldar la reelección del actual director, Gilbert Houngbo. El apoyo en bloque de empleadores y sindicatos otorga a Houngbo un mínimo de 28 votos, dejando a la candidatura de Díaz prácticamente sin opciones de prosperar. Su implicación en la campaña diplomática para la OIT la ha mantenido alejada de la política nacional, en un contexto de amplia competencia internacional para situar a candidatos españoles. Preguntas
La IOE y la ITUC han expresado su respaldo a Gilbert Houngbo porque consideran preferible su continuidad y han decidido respaldar al director actual en la votación; ese apoyo colectivo de empleadores y sindicatos suma 28 votos en el consejo de la OIT.
Ya ocurrido: con el respaldo coordinado de empleadores y sindicatos la reelección de Houngbo queda muy encarrilada y la opción de Díaz queda muy debilitada; podría quedar fuera de la dirección general. Posible: Díaz todavía puede intentar sumar apoyos diplomáticos y sindicales, pero la campaña parte con una desventaja numérica importante. El director se elige en votación secreta del consejo de administración, con tres grupos que votan por bloques: gobiernos (28), empleadores (19) y sindicatos (19); si empleadores y sindicatos votan unidos a Houngbo, su ventaja de 28 votos dificulta la victoria de Díaz.
Aún puede activar apoyos sindicales nacionales como CCOO y UGT, desplegar movimientos diplomáticos y explotar sus viajes internacionales para negociar votos, aunque estas maniobras llegan tarde frente al respaldo de la IOE y la ITUC. Javier González-Olaechea, que era el tercer candidato, aseguró su retirada tras el apoyo conjunto a Houngbo; eso dejó la contienda entre Houngbo y Yolanda Díaz.
Las elecciones generales que se celebran en España el 29 de noviembre se palpan ya en cualquier aspecto de la vida pública. Sin embargo, Yolanda Díaz hace meses que tiene el chip electoral encendido. La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra segunda de Trabajo es candidata a ser directora general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), uno de los órganos más antiguos de Naciones Unidas (ONU).
Sin embargo, y pese a la campaña diplomática en la que está instalada desde hace meses (desde antes del verano), todo parece indicar que Díaz va a fracasar en sus esfuerzos por ocupar este cargo entre 2027 y 2032, que se decide en la votación que se celebra en Ginebra el 16 de noviembre. Las dos grandes confederaciones internacionales de empresarios y de sindicatos, la Organización Internacional de Empleadores (IOE, por sus siglas en inglés) y la Confederación Sindical Internacional (ITUC por sus siglas en inglés), han decidido dar su apoyo a Gilbert Houngbo el actual director general de la OIT, y rival de Díaz. Esto llevaría a que las puertas de la dirección general de la OIT se le cerraran a Díaz.
De hecho, este apoyo de la IOE y de la ITUC al actual director ya ha causado que el peruano Javier González-Olaechea, que era el tercer candidato en liza, haya decidido retirar su candidatura. Algo que, por ahora, Yolanda Díaz no se plantea. El director general de la OIT (cuyo mandato actual se termina el 30 de septiembre del próximo año) se elige en una votación secreta de varias rondas. En ella votan los miembros del consejo de administración de la organización divididos en tres grupos: los gobiernos (28 votos), los empleadores (19 votos) y los sindicatos (19 votos). En estos momentos, salvo sorpresa mayúscula, la elección de Díaz es prácticamente imposible. «Las posibilidades de que haya una directora española son remotas», indican fuentes cercanas a estas negociaciones.
«El director actual Gilbert Houngbo sigue siendo el favorito y parece claramente destinado a obtener la reelección». Los pronunciamientos de la IOE y la ITUC han sido clave para esto. Normalmente, los delegados de empleadores y sindicatos no votan de forma aislada y los 19 miembros de cada grupo votan siempre en la misma dirección. En este caso, esto se traduce en 28 votos a favor de Houngbo.
Sin sindicatos El equipo de Díaz ya daba por hecho que no iba a contar con apoyos en el grupo empresarial, pero su estrategia pasaba por recabar respaldos entre los sindicatos. Sin embargo, la Confederación Sindical Internacional ha preferido el actual director de la OIT continúe en su puesto otro mandato. Bajo esta hipótesis, con 28 apoyos en el zurrón, para ganar la votación a Houngbo sólo le faltaría un respaldo más para asegurar su reelección.
Algo que parece asegurado con el apoyo de los países africanos (él es de Togo). A Díaz le quedan determinados recursos políticos (como la actividad de presión que entre los sindicatos están haciendo CCOO y UGT) y los movimientos diplomáticos que ha ido tejiendo en los últimos meses, como su reciente viaje a China. En cualquier caso, la derrota frente a Houngbo no cogerá por sorpresa a Díaz. En su equipo ya asumían, desde hace semanas, que esta era una posibilidad que además se ha ido agigantando con el paso del tiempo.
Además, según voces cercanas a estos movimientos diplomáticos, la barrera de los idiomas ha sido muy difícil de vadear. Precisamente la campaña en la OIT ha provocado que Yolanda Díaz haya estado desaparecida de la política española. Varios altos cargos de los ministerios de Sumar consultados por este periódico consideran que el inactivismo de su antaño líder les ha pasado factura en los últimos meses.
Y todo ello en un escenario en el que, desde el principio, su elección como directora de la OIT era muy compleja por las numerosas batallas diplomáticas que está librando el Gobierno para colocar a españoles en altos cargos internacionales. Luis Planas, actual ministro de Agricultura, también compite para ser director de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). María Neira también ha sido postulada para ser directora de la homóloga de esta agencia en salud, la OMS. Y además está la batalla por el Banco Central Europeo (BCE). El Gobierno aspira a poder colocar en la presidencia a Pablo González de Cos.
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