Triunfo balsámico de los babazorros ante el Barcelona. Mendizorroza llevaba 25 años sin ver a su equipo vencer al conjunto catalán
Los jugadores del Alavés celebran con su público el triunfo ante el Barcelona. LINO GONÁLEZ
ANDER BARROSO
Actualizado 14/05/2026
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En la semana en la que se cumplen 25 años de su histórica final de la Copa de la UEFA en Dortmund, el Alavés celebró por partida doble ese aniversario. El último triunfo del conjunto babazorro ante el Barcelona en Mendizorroza fue aquel año y este miércoles, cuando el agua empezaba a asomarle por el cuello, logró un valioso triunfo que le saca de los puestos de descenso y le permite situarse en la decimoquinta posición con 40 puntos. Los hombres de Quique Sánchez Flores arrancaban el encuentro en la penúltima plaza tras el triunfo del Levante en BalaÍdos. No les quedaba otra que romper su maldición con el Barça.
El precio de la permanencia se ha disparado en las últimas semanas y a golpe de empate no le iba a dar para salvarse. Tocaba ganar, como mínimo, dos de sus últimos tres compromisos. Y no falló en la primera de las finales. Después de caer ante el Athletic en el último encuentro en Mendizorroza, ya no había más balas en la recámara.
Hacer bueno el punto ante el Elche pasaba por ganar al Barcelona. Los de Flick llegaban con el título liguero bajo el bolsillo, pero con la misión de alcanzar los 100 puntos. Sin embargo, el Alavés se jugaba la vida y eso se notó. Mucha intensidad en cada disputa, máxima concentración cuando tocaba defender en bloque bajo y una mentalidad cosida a base de hierro para resistir en los momentos en los que el Barcelona apretó. El Alavés lució la misma camiseta que en aquella final de 2001 en Dortmund. El destino quiso que Diabaté emulara a Javi Moreno dentro del área para batir a Szczesny tras ganar la partida a Bernat después de una prolongación de Antonio Blanco, quien se disfrazó de Astudillo para dotar de equilibrio a la sala de máquinas. Tenaglia se multiplicó en labores defensivas a base de garra y pundonor como acostumbraba a hacer Antonio Karmona, mientras que Sivera dio la misma seguridad bajo palos que Martín Herrera.
Un cuarto de siglo después, el Alavés pudo vencer al Barcelona para recortar distancia sobre la pancarta que marca la salvación. Y lo hizo con la puerta a cero. Después de 20 jornadas encajando, como mínimo, un gol, el equipo vitoriano selló su portería frente al conjunto que más goles ha marcado en lo que va de Liga. Sivera llevaba recibiendo goles en todos sus partidos desde la visita de la Real Sociedad el pasado 6 de diciembre. Nunca es tarde para recuperar las buenas costumbres cuando está en juego la supervivencia en Primera.

