Las grandes constructoras españolas han encontrado en el negocio del agua un filón y están redoblando sus esfuerzos para ganar posiciones como desarrolladores de infraestructuras, por un lado, y como operadores de las instalaciones y de los servicios relacionados con el ciclo integral del agua, por otro.
Las necesidades de inversión tanto en las primeras economías del mundo como en los países en desarrollo dibujan unas perspectivas inmejorables para crecer en este segmento, que ofrece márgenes atractivos. Entre las principales enseñas españolas sobresalen FCC, a través de su filial Aqualia, Acciona y Sacyr. Las tres están impulsando sus carteras de manera significativa hasta situarlas en niveles récord y ya se aproximan, en conjunto, a los 40.000 millones de euros contratados.
Los dos mayores referentes nacionales de la construcción, ACS y Ferrovial, también están potenciando su apuesta por las infraestructuras de agua, aunque sus estrategias priorizan en la actualidad los proyectos de transporte, con el foco en autopistas, y la energía, sobre todo, así como las iniciativas destinadas a los centros de datos o la minería, las baterías y los semiconductores (en el caso de la empresa que preside Florentino Pérez).
Aqualia, Acciona y Sacyr cerraron los nueve primeros meses del año con una cartera conjunto de sus actividades de agua de 38.086 millones de euros, con un incremento del 12,9% con respecto a los 33.722 millones de un año antes. La tendencia creciente se ha acentuado en las últimas semanas. Los tres grupos han sellado contrataciones de relieve que les permite rebasar la cota de los 40.000 millones.
El proyecto más destacado es el conseguido por Acciona en Brasil, en alianza con la empresa local BRK, para los servicios de distribución de agua tratada y alcantarillado en 151 municipios de Pernambuco. La concesión durará 35 años y contempla una inversión de 15.400 millones de reales brasileños (2.380 millones de euros) para ampliar y modernizar la infraestructura de saneamiento y abastecimiento. En octubre, la filial de agua de Acciona también se adjudicó la concesión para el saneamiento urbano de ocho municipios en el estado de Espírito Santo con una inversión de 85 millones y 23 años de operación. Antes, en enero, también se hizo con un contrato para los servicios de alcantarillado sanitario durante 24 años en 48 municipios del estado de Paraná por 324 millones.
Mientras, Sacyr se impuso a mediados de noviembre a la alianza de Azvi y Cox en el contrato de construcción y concesión de la primera planta desaladora de agua para consumo humano en la región de Coquimbo, en Chile, con una inversión próxima a los 274 millones de euros. Es la segunda concesión de agua que el grupo que preside Manuel Manrique logra este año, ambas en el país andino. La pasada primavera ganó la concesión, durante 35 años, de la planta de tratamiento para el reúso y comercialización de las aguas residuales de Antofagasta. Con una inversión de 300 millones de euros, es el proyecto más importante de reúso en Latinoamérica. Este contrato permitió a la failial de agua de Sacyr dar un salto de gigante en su cartera.
Aqualia, por su parte, acaba de consumar su desembarco en un nuevo mercado. La empresa, participada en un 51% por FCC y en un 49% por el fondo australiano IFM, ha resultado adjudicataria, a través de un consorcio liderado por Infroneer Holdings, para la renovación de la planta de tratamiento de agua de Toyohashi, en Japón. El contrato incluye la operación de esta planta y otra adicional, así como de sus infraestructuras asociadas, por un periodo total de 30 años y una inversión estimada en más de 300 millones. Asimismo, este mes de diciembre Aqualia también ha sido reforzado su posición en Francia con la concesión de los servicios públicos de agua potable y saneamiento colectivo en el territorio del SIAEP de Questembert (Bretaña) con 12 años de duración y una inversión de 47,8 millones.
Aqualia cerró el tercer trimestre con una cartera de 22.934 millones, un 3,4% más que un año antes. El peso internacional, reforzado con su primer contrato de depuración en Perú, alcanzó el 72%. Sus ingresos subieron a 1.339 millones (+8,7%), con un ebitda (resultado bruto de explotación) de 319,2 millones.
Acciona, por su parte, superó en septiembre los 8.000 millones en cartera del negocio de agua, entre contratos de diseño y construcción y de operación y mantenimiento, lo que implica un ascenso del 19,3%. La cifra crecerá sustancialmente con el último contrato en Brasil. De los 8.004 millones en cartera, 1.848 millones corresponden a contratos de diseño y construcción y 6.156 millones a concesiones de operación y mantenimiento -incluida la cartera agregada por participaciones-. Sus ingresos escalaron el 18,3% en el primer semestre, hasta 645 millones, y su ebitda el 5,2%, hasta 46 millones.
Y Sacyr, entretanto, fijó sus pedidos en 7.148 millones, un 48,1% más, con una cifra de negocios de 211,9 millones (+17,5%) y un ebitda de 45,5 millones (+22,8%). El rendimiento de la actividad gana cada vez mayor protagonismo en su resultado neto. Así, al término de septiembre el beneficio de la división alcanzó los 11,8 millones, casi tres veces más que en el mismo mes de 2024.
En el punto de mira de Sacyr, en alianza con ACS, y de Acciona está la desaladora Northern Water Supply de Adelaida, un proyecto por el que ya han ofertado y tiene un presupuesto estimado en más de 2.800 millones. El grupo que lidera Manrique también apunta a la potabilizadora Wyaralong de Brisbaine, una planta de reúso en Melbourne y dos depuradoras en Sídney, así como otras plantas de tratamiento en Chile.
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